
Gantz, Mi vida es un videojuego
Gantz
Hiroya Oku
Ediciones Glénat
Bimenstral, 8'50 €
Tomo, sentido oriental.
Serie abierta, 10 tomos en Japón.
Más información y imágenes en la web de la editorial.
Vistoso juego sobre la serie en esta web.
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Desde que inició su nueva andadura en la edición de manga con Ruroni Kenshin, la editorial Glénat nos ha venido sorprendiendo periódicamente con la aparición de nuevas series de estilos muy variados. Mientras en las líneas de shonen y shojo han apostado en general por series comerciales y conocidas desde hace tiempo –con la consiguiente garantía de éxito que conlleva-, las mayores sorpresas nos las ha ido dando en la línea Seinen. Hay que reconocer que la selección de obras para adultos ha sido magnífica, ofreciendo un variado abanico de temáticas mediante series poco conocidas pero de gran calidad. Sin duda, una apuesta arriesgada pero que muchos agradecemos enormemente.
Gantz es un claro ejemplo de ello: llegó sin hacer ruido y ha conseguido un buen número de adeptos, que están ya esperando con ansia la estrena de la versión animada, prevista para este mes en Japón. Y no es que esta serie sea muy original, si no que sabe combinar con acierto dos elementos que nunca fallan: acción a raudales –con su consiguiente dosis de sangre- y chicas monas en trajes ajustados. De hecho, a veces parece más un videojuego en papel que no una narración convencional.
Si algo nos demuestra el autor de la serie, Hiroya Oku, es que el tipo es un enfermo de la violencia gratuita y los pechos grandes. De hecho, su anterior trabajo Hen ya creó polémica en su momento y en Gantz sigue aportando su peculiar grano de arena al manga. En nuestro caso además viene a llenar un hueco que había desde hace años en el panorama del manga, dado que pocas series se habían publicado de este género ante los posibles follones que montan periódicamente las asociaciones de padres y similares.
Esta obra se centra en un joven estudiante de instituto llamado Kei Kurono que no es precisamente modélico: mal estudiante, egoísta, con pocos amigos y bastante pasota. La mala suerte hace que cierto día se encuentre en una estación de metro con su antiguo compañero Masaru Kato cuando un vagabundo cae a la vía. Aunque Kei iba a pasar del hombre, se ve en la obligación de bajar a ayudar al hombre por culpa de Kato… con tan mala suerte que aparece un metro de repente que les arrolla de forma irremisible.
Para su sorpresa, los dos compañeros aparecen en un apartamento vacío, aparentemente ilesos. Lo único que hay en este apartamento es una gran esfera negra y algunas personas que parecen tan desconcertadas como ellos. De repente, la esfera se abre y empieza a mostrar la misión que deben realizar: matar a una especie de extraterrestre llamado cebollense dentro del tiempo fijado y sobrevivir a ese combate. Recogen las extrañas armas que les proporciona la esfera –llamada Gantz- y unos trajes protectores y se ven transportados a la calle, aunque están limitados a una zona y son invisibles para el resto de personas.
El combate contra el cebollense no es tan fácil como parecía y muchos mueren antes de conseguir eliminarlo. Al regresar, descubren que Gantz otorga puntos a los supervivientes que hayan matado enemigos y que quien consiga llegar a los 100 puntos sin morir, conseguirá volver a la vida. La vida de los dos compañeros se convertirá en una pelea constante por sobrevivir a los más raros extraterrestres y a la lucha amorosa por la bella joven que también está en el apartamento.
Este planteamiento inicial es una buena muestra de lo que nos encontraremos en este manga: combates contra seres muy muy frikis, sangre, armas de alta tecnología y sobretodo, personas normales en situaciones extremas. Y lo mejor: con un dibujo muy realista realizado con herramientas 3D que le dan un aire moderno, detallista y dinámico. Sin duda, esto es lo mejor de este manga, consiguiendo crear la sensación que estamos metidos en un videojuego de acción constante.
Al mismo tiempo, ese también es su mayor defecto: la narración es bastante plana, el desarrollo de personajes no está muy conseguido y en general, adolece de una importante falta de tensión narrativa. Aunque la obra avanza con muchos interrogantes y varias sorpresas que mantienen el interés de lector, la propia dinámica de la serie no deja que se convierta en una historia que cale hondo. No se puede tener todo, está claro, pero se agradecería más profundidad.
Gantz es un manga ideal para la gente a la que le gusta la acción, la violencia y entretenerse sin pensar demasiado. Es seguramente el manga más dinámico que hemos visto y con unos resultados notables. Si en cambio preferís las narraciones profundas y con contenido, no busquéis aquí. Dependerá de vuestros gustos que os convirtáis en unos apasionados de esta serie o que simplemente la consideréis un pasatiempo en que matar una hora de vez en cuando. Leed y decidid.
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