
Ghibli Museum, El sueño de cualquier otaku
Ghibli Museum
Museo dedicado a los trabajos del estudio.
Situado en Mitaka, Tokyo.
Compra de entradas anticipada.
Más información en la página oficial del museo.
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Todo otaku tiene un sueño, y seguro que uno de los más habituales es poder viajar a Japón y conocer en primera persona la realidad que cada día leemos en los cómics. Y si hubiera que elegir un lugar en concreto para visitar en el país del sol naciente, habría más diversidad de opiniones, pero uno de los lugares sin duda preferentes seria visitar el Museo Ghibli. No en vano porqué el Studio Ghibli es la productora de anime más conocida en el mundo, con legiones de fans que han soñado con las muchas películas creadas por Hayao Miyazaki y compañía.
Un servidor tuvo recientemente la ocasión de realizar este sueño: viajar a Japón y visitar el Ghibli Museum. Y como la experiencia es un grado, voy a relataros un poco como llegar a él y que se puede encontrar en su interior, a ver si sirve de ayuda al próximo que quiera probar la experiencia. Obviaré los comentarios sobre quienes son estos señores del Studio Ghibli, porqué si no los conocéis dudo que estéis leyendo este artículo. O sea que vamos a por la visita.
El Ghibli Museum se encuentra en Tokio, aunque no precisamente en una zona céntrica. Está ubicado en el barrio de Mitaka, a las afueras de la capital, aunque es bastante fácil llegar a él. Desde la estación de tren de Shinjuku hay unos 25-30 minutos en tren, cogiendo la Chuo Line de los JR y bajando en la parada de Mitaka. Una vez allí y saliendo por la salida Sur de la estación, hay dos formas de llegar: a pie se tarda unos 15 minutos siguiendo un canal y un parque, muy recomendable de hacer a pie si tenéis tiempo. La otra forma es coger en el exterior de la estación la línea de autobús que os deja delante del museo en 5 minutos y que pasa cada media hora. El autobús va decorado con motivos del museo y las paradas están señalizadas con cabezas de Totoro. Por sólo 300 yens ida y vuelta podréis llegar fácilmente al Museo, pero para más dudas, os dejo el mapa de cómo llegar.
El museo se encuentra dentro del gran parque de Ishiohara, un lugar tranquilo por donde os recomiendo dar un paseo si tenéis tiempo, con una pista de atletismo libre y varias instalaciones llenas de japoneses usándolas, así como un bonito bosque para pasear. El edificio del museo es más bien pequeño –como casi todo en Japón- y tiene la típica forma redondeada que hemos visto en algunas películas, con multitud de colores a los que les conviene una repintada, dicho sea de paso.
La entrada del museo es otro tema que hay que tener muy en cuenta: Las entradas se venden anticipadamente y tenéis que comprarlas antes de viajar a Japón. En la web del museo encontraréis los detalles, pero no es trivial conseguirlas desde España, ya que se solicita poco y la cosa no está demasiado accesible. Si para el día que vayáis quedan entradas disponibles, se pueden adquirir en una tienda cercana, pero en general hay mucha afluencia y plazas limitadas. La última opción –que fue la nuestra- es presentarse allí sin nada y probar suerte, algo que nos funcionó porqué el amable joven de la entrada nos dejó pasar a última hora viendo nuestra condición de guiris. Pero mejor no tentéis a la suerte y cogedlas antes si queréis ir.
Bueno, ya estamos dentro. El museo tiene tres plantas en el edificio principal, a las que se accede por un lateral a través de la ”Entrada de Totoro”, donde un enorme muñeco nos da la bienvenida. Sólo entrar, los detalles ya nos muestran que estamos en los dominios de Miyazaki, con detalles por todas partes: vitrales con los personajes del estudio, escaleras que no llevan a ningún sitio, puertas pequeñas en lugares insospechados, colores vivos y muchas más sorpresas que le dan el aspecto de una casa de cuento de hadas. Sólo para ver el edificio por fuera y por dentro vale la pena la visita.
En la planta baja, aparte de la impresionante vista interior con escaleras de caracol y otras transversales, encontramos sólo dos salas. La primera de ellas está dedicada a los orígenes del cine y de la animación, mostrando los diferentes aparatos que se usaron en los primeros tiempos para conseguir mostrar imágenes en movimiento, como el clásico zootropo. Lo más espectacular de esta sala es un precioso tiovivo en un vitrina que cuenta con numerosas maquetas muy bien hechas de personajes de la película de Totoro, que aparentemente no tienen ninguna función… hasta que alguien le da al botón de encendido, se pone a girar y se enciende la luz estroboscópica –los flashes esos de las discotecas-. Las maquetas se empiezan a mover y ves como las figuras cobran vida. Realmente bonito y instructivo para los más pequeños.
En el otro extremo de la planta baja está el conocido Cine Saturno, una pequeña sala de proyecciones muy bien decorada donde se proyectan cortometrajes inéditos realizados por el estudio y que sólo se pueden ver allí. Actualmente –noviembre de 2005- se proyectan tres distintos: “El gran día fuera de Koro”, “Mei y el pequeño Gatobús” y “La caza de la ballena”. Por desgracia, no se proyectan los tres a la vez y sólo puedes ver el que toca en ese día, pero puedes conseguir el libreto con la historia –en japonés, claro-. Otro día os haré un artículo sobre ellas, pero en general duran unos 15 minutos y reflejan esos proyectos que el estudio no puede hacer en gran formato pero que los animadores harían encantados.
En el segundo piso encontramos el espacio relacionado directamente con el trabajo del estudio. Se trata de un par de salas no muy grandes y completamente abarrotadas donde se describe el proceso creativo de sus películas. Empezando por los bocetos originales y las ideas, con paredes llenas de dibujos hechos a mano y recortes de periódicos, se sigue por el proceso de creación de los storyboards, con un armario donde se pueden consultar los realizados para sus películas. Se sigue con el proceso de creación de los acetatos y el proceso manual de pintarlos uno a uno. Y finalmente, una máquina de cine para ir tomando instantánea a instantánea, montada sobre unos ejes que permiten hacer los zooms y desplazamientos a partir del mismo fondo. El proceso creativo de años apretujado en dos habitaciones, pero que es lo más instructivo del museo.
La otra parte del segundo piso la ocupa la sala de exposiciones temporales, que van variando un par de veces al año. En nuestro caso, estaba dedicada a Heidi, uno de los primeros trabajos conjuntos de Miyazaki y Takahata, y que muestra cosas tan curiosas como los fotos del viaje que hicieron a Suiza en los setenta para ambientar la serie. Una maqueta de la montaña del abuelo y la reproducción de su cabaña dan ambiente al espacio. Pero lo más curioso de todo era una vitrina dedicada en exclusiva a la repercusión que la serie tuvo por aquella época en España exclusivamente, con álbumes de cromos, cómics y una radio de época con las voces en castellano de la serie –oir en Tokio lo de “Abuelito, abuelito” es de lo más friki del viaje-.
Finalmente, en la tercera planta encontramos el sueño de los niños y no tan niños: un Gatobús de peluche enorme donde los más pequeños pueden subirse y juguetar a sus anchas. Lástima que sólo sea para crios… A parte de eso, una librería donde venden toda clase de novelas infantiles y juveniles y el espacio más esperado: la tienda del museo, de nombre “Mamma Aiuto”. Allí se pueden encontrar centenares de objetos relacionados con las películas, desde peluches a comida, desde ropa a relojes. Un paraíso del merchandising donde dejarse una buena cantidad de yenes.
Mención final para los exteriores. En el tejado, una reproducción a escala real del robot de Laputa y una bloque esculpido con caracteres igual que en la película. Y para terminar, nada mejor que tomarse un café y un pastel en la cafetería, decorada al más puro estilo de Kiki. En definitiva, como encontrarse en persona en los lugares de ensueño de sus películas.
Hasta aquí la visita guiada, que ilustramos con algunas fotos obtenidas de los catálogos y por Internet, porqué en el museo está prohibido tomarlas. Y sólo recomendaros completamente que si vais algún día a Japón y sois fans del Studio Ghibli, no dudéis en ir a visitar este museo donde algunos de los sueños que hemos tenido viendo sus películas se convierten en realidad.
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